Se pone la leche a cuajar en una olla de barro curada, tapada con un lienzo, durante 2 o 3 días. Se revuelve y se pone el azúcar (o el melado). Se sirve frío, o más comúnmente a la temperatura ambiente. La olla no se lava, se deja un poco de kumis que sirva de bacilo cuajador en una próxima preparación.